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Con el objetivo de promover un acompañamiento responsable y evitar situaciones de riesgo, la Dirección de Acompañamiento Escolar (DAE) ofrece recomendaciones y estrategias para que familias, docentes y alumnos atraviesen esta transición de forma segura.

El UPD es una tradición estudiantil que marca el inicio del último año escolar, generando un fuerte impacto psicológico, emocional y social en los adolescentes. "Es fundamental que docentes y familias reflexionen sobre este momento y brinden un acompañamiento significativo", destaca Carina Gannam, directora de la DAE.


Lejos de ser solo una fiesta, el UPD refuerza la identidad y el sentido de pertenencia de los jóvenes. Aunque no es organizado por las escuelas, involucra a toda la comunidad educativa, convirtiéndose en una oportunidad para fortalecer vínculos, fomentar la responsabilidad y garantizar una celebración saludable.
Para abordar esta tradición de manera integral, la DAE se enfoca en tres dimensiones esenciales:
El rol fundamental de los adultos
"Acompañar no es prohibir", enfatiza Gannam. El diálogo, la confianza y el apoyo son esenciales para que las familias y los docentes orienten a los jóvenes en esta transición. Algunas recomendaciones incluyen:
Consejos para un UPD seguro y responsable
La DAE impulsa talleres de reflexión con estudiantes para promover formas responsables de celebrar, además de protocolos de acción ante situaciones de intoxicación o consumo problemático.
Transformar el UPD en una experiencia positiva
Lejos de enfocarse solo en los riesgos, la DAE invita a repensar el UPD como una oportunidad para celebrar de manera saludable. "Se trata de construir un entorno donde los jóvenes se sientan seguros, valorados y capaces de tomar decisiones responsables", concluye Gannam.
La comunidad educativa, familias y docentes juegan un papel clave en transformar este ritual en una experiencia positiva que resalte el valor de la amistad, la celebración de la vida y el inicio de un nuevo futuro para los adolescentes.
























