ESTUDIAR EN ZONA DE OBRA: LA REALIDAD DE 400 ALUMNOS EN EL BARRIO GÜEMES DEL DEPARTAMENTO DE SAN MARTÍN

Comunidad educativa del Barrio Güemes, en San Martín, denuncia condiciones "inhumanas" para el dictado de clases debido a obras inconclusas, falta de higiene y riesgos para la seguridad de los alumnos.
San Martín05/03/2026Mega Noticias MendozaMega Noticias Mendoza
SAN MARTÍN – Lo que debería ser un inicio de ciclo lectivo normal se ha transformado en una pesadilla para los casi 400 alumnos que asisten a la escuela 1-653 Maestra María Otilia Palmieri de Cahiza. Si bien las familias reconocen la necesidad de las refacciones, denuncian que el establecimiento no está en condiciones de albergar a los niños mientras se ejecutan las obras.
La principal queja radica en la convivencia directa de los estudiantes con una obra en construcción. Actualmente, se realizan reparaciones integrales en techos y núcleos sanitarios, lo que ha obligado a la instalación de baños químicos dentro del recinto.
"El olor es insoportable y el ambiente está viciado porque todo permanece cerrado", explicó una de las madres afectadas. La situación ha llegado al extremo de que muchos niños evitan utilizar los sanitarios durante toda la jornada escolar (de 8:00 a 12:30 hs), lo que representa un riesgo de infecciones urinarias y problemas de salud. "Mi hija se aguanta hasta llegar a casa; no es justo que los niños pasen por esto", agregó otra progenitora.
Además del problema sanitario, los padres señalan otros factores críticos:
Presencia de escombros, herramientas eléctricas, cables y fierros que podrían quedar al alcance de los menores.
El ruido constante de las herramientas impide la concentración, afectando especialmente a alumnos con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y Autismo, quienes sufren crisis debido a la hipersensibilidad auditiva.
Docentes y alumnos carecen de bachas funcionales para el lavado de manos, una medida básica de salud.
La comunidad educativa cuestiona por qué los trabajos no se realizaron durante el receso de verano. Según los testimonios, las obras comenzaron apenas una semana antes del inicio de clases. Ante esta situación, exigen a la Dirección General de Escuelas (DGE) soluciones alternativas, como la instalación de aulas modulares (ambulatorias) o el traspaso temporal a la modalidad virtual hasta que el edificio sea seguro.
Por otro lado, el reclamo también se extiende a la Municipalidad de San Martín. Los vecinos denuncian el estado de abandono de los alrededores: malezas altas, acumulación de basura frente al colegio y un cierre perimetral roto que facilita actos de vandalismo, como el reciente robo de cables de fibra óptica.
Fernanda Beret, ingeniera a cargo de la coordinación de Infraestructura Escolar de la zona Este, explicó que la demora se debe a una ampliación de la obra original. "Se incorporó la construcción de baños para personas con discapacidad, algo que la escuela no tenía. Esto obligó a realizar demoliciones no previstas inicialmente, lo que ralentizó los tiempos", señaló la funcionaria, estimando que las tareas podrían finalizar en el mes de julio.
Mientras tanto, los padres mantienen el estado de alerta. "Nuestros niños tienen los mismos derechos que los de las escuelas del centro. No vamos a esperar a que ocurra un accidente o una desgracia para que nos escuchen", sentenciaron.
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